INTRODUCCIÓN
Es lo correcto que alguna explicación debe darse de la manera en que las cartas ahora publicadas llegaron a mí posesión.
El Rev. J.E. Austen Leigh, sobrino de Jane Austen, y primer primo de mí madre Lady Knatchbull, publicó en 1869 “Memoir” (Memorias) de su tía, y lo suplemento con una segunda y extendida edición el siguiente año, a la cual añadió el hasta el momento inédito cuento, “Lady Susan”, para la publicación en la cual declara en su prefacio que él “últimamente he recibido el permiso de la sobrina de la autora, Lady Knatchbull, de Provender, Kent, a quiñen la copia autografiada fue dada”
Es lo correcto que alguna explicación debe darse de la manera en que las cartas ahora publicadas llegaron a mí posesión.
El Rev. J.E. Austen Leigh, sobrino de Jane Austen, y primer primo de mí madre Lady Knatchbull, publicó en 1869 “Memoir” (Memorias) de su tía, y lo suplemento con una segunda y extendida edición el siguiente año, a la cual añadió el hasta el momento inédito cuento, “Lady Susan”, para la publicación en la cual declara en su prefacio que él “últimamente he recibido el permiso de la sobrina de la autora, Lady Knatchbull, de Provender, Kent, a quiñen la copia autografiada fue dada”
Parece que la copia autografiada de otra historia inédita, “The Watsons” fue dada a la media hermana del Sr. Austen Leigh, la Sra. Lefroy, y que cada destinaria tomó una copia de la que fue dada a la otra, lo cual significa que el Sr. Austen Leigh se volvió familiarizado con la existencia y los contenidos de “Lady Susan”, y sabiendo que era de la propiedad de mí madre, escribió solicitándole su permiso para adjuntarla y publicarla con la segunda edición de su “Memoir”. Mi Madre era en ese momento incapaz de atender asuntos, y mi hermana menor, quien vivía con ella, respondió la petición, concediendo el permiso deseado en su nombre, pero al mismo tiempo declarando que la copia autografiada había estado perdida por los últimos seis años, que cualquier carta que existió no podía ser encontrada, y que mi madre no estaba en condiciones de permitir que se hiciera alguna búsqueda. Resultó que ninguna consulta a mí fue hecha, y solo me entere que la petición había sido hecha y concedida cuando ví la historia impresa. Pero a la muerte de mi madre, en Diciembre, 1882, todos sus papeles llegaron a mi posesión, y no solo encontré la copia original de “Lady Susan” —en la propia letra de Jane Austen— entre los otros libros en la biblioteca de Provender, si no una caja cuadrada llena de cartas, atadas cuidadosamente en paquetes separados, cada una de las cuales estaba endorsada “Para Lady Knatchbull”, en letra de mi tía abuela, Cassandra Austen, y con las cuales un envoltorio endorsado, en letra de mi madre, “Cartas de mi querida Tía Jane Austen, y dos de Tía Cassandra después de su fallecimiento” , cada envoltorio contiene las cartas escritas a mi misma madre. La misma caja había sido endorsada por mi madre como sigue:
“Cartas de Tía Jane a Tía Cassandra en diferentes periodos de su vida —unas pocas para mí— y algunas de Tía Cassandra para mí después de la muerte de Jane”
Esta anotación lleva la fecha de Agosto, 1856, y fue probablemente hecha la última vez que mi madre vió las cartas. Considerando todos los eventos, una comparación de las cartas con algunas citadas por el Sr. Austen Leigh hace abundantemente claro que nunca habían estado en sus manos, y que ahora son presentadas al público por primera vez.
De hecho, es de mucho pesar que “Memoir” haya sido publicada sin la luz adicional que muchas de las cartas lazan sobre “Life”, aunque por supuesto ninguna culpa se añade al Sr. Austen Leigh en el asunto. La oportunidad, sin embargo, ha sido perdida, y “Lady Susan” ya ha sido publicada, permaneció para mí el considerar sí las cartas que llegaron a mi posesión era del suficiente interés público para el justificarme en darlas al mundo.
Evidentemente, la mayor parte, habían sido dejadas a mi madre por su Tía Cassandra Austen; contienen los desahogos confidenciales del alma de Jane Austen a su amada hermana, intercalados con muchos detalles familiares y personales los cuales, sin duda, no le habría contado a otro ser humano. Pero hoy en día, más de setenta y cinco largos años han pasado desde que la mayor parte de ellas fueran escritas, nadie ahora con vida, pienso, puede tener alguna causa de molestia por su publicación, mientras, si juzgo correctamente, el público nunca tomo un interés más profundo o animado en todo lo concerniente a Jane Austen que el momento presente. Su trabajo, lentamente en su progreso hacía la popularidad, lo han logrado con gran certeza, y han hecho una impresión más permanente de su avance gradual.
La popularidad continua, aunque las costumbres y modales que Jane Austen describe han cambiado y variado en demasía pues pertenecen en gran medida a otra época. Pero la razón de su continuidad no difícil de buscar. La naturaleza Humana es la misma en todas las épocas del mundo, y “la inimitable Jane” (como un viejo amigo solía siempre llamarla) es fiel a la Naturaleza de principio a fin. Ella no atrae nuestra imaginación con sensacionales descripciones o maravillosos argumentos, pero, con tan pequeño “argumento” —en absoluto para ofender a aquellos que leen solo leen por excitación— describe hombres y mujeres exactamente como hombres y mujeres son realmente, y cuenta su historia ordinaria de vida diaria con tan verídica delineación, tan hechizante simplicidad, y además, con tal pureza de estilo y lenguaje, como rara vez será igualado, y tal vez nunca sobrepasado.
Este siendo el caso, me pareció que las cartas las cuales muestran que era su propia “ordinaria vida diaria” y que permiten un cuadro de ella como ninguna historia escrita por otra persona pudo haberlo hecho tan bien, probablemente interesan a público los cuales, ambos en Gran Bretaña y EUA, ha aprendido a apreciar a Jane Austen. Sera visto que son noventa y cuatro en número, y se extiende en fechas desde 1796 a 1816, es decir, durante los últimos veinte años de su vida. Algunas otras cartas, escritas a su hermana Cassandra, aparecen en el libro del Sr. Austen Leigh, y pareciera que a la muerte de Cassandra, en 1845, la correspondencia debió haber sido dividida, y mientras la mayor vino a mi madre, un número de ellas pasaron a posesión de las hermanas del Sr. Austen Leigh, de quienes las obtuvo. De estas hizo uso sin estar enterado de la existencia del resto.
No obstante como haya sucedido, es seguro que ahora soy capaz de presentar al público material completamente nuevo, del cual se puede recoger un más lleno y completo conocimiento de Jane Austen y sus “pertenecías” que de otra manera puedan ser obtenidas. La Srta. Tytler, en verdad ha hecho un esfuerzo digo de elogios para impartir al mundo la información respecto a la vida y trabajo de su autora favorita, pero su “Life” es poco más que una copia de Memoir del Sr. Austen Leigh. No intento ninguna “Memoria” como propiamente puede ser llamada, pero entregó las cartas como fueron escritas, con tales comentarios y explicaciones como creo pueden añadir a su interés. Estoy consciente que en algunas de las últimas he vagado algo lejos de Jane Austen, siendo llevado por alusiones que han despertado viejas memorias y recordando viejas historias. Pero mientras mis “apéndices” pueden ser leídos o saltados como al lector le complazca, no restan valor real a las genuinas cartas que colocó delante.
Estas, creó, difícilmente pueden fallar de ser interés a todo quien deseé saber más sobre la escritora, y, aunque no formen una narrativa continua y no registren ningún evento conmovedor, será remarcada que, entre los más ordinarios detalles y los temas más banales, de tanto en tanto brillan el mismo ingenio y humores que iluminan las páginas de “Orgullo y Prejuicio”, “Mansfield Park”, “Emma”, etc. Y que han hecho amar el nombre de Jane Austen a miles de lectores de casas de habla Inglesa.
BRABOURNE
Mayo, 1884.
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